Revisión al Proyecto que reduce la jornada a 40 horas desde el enfoque de los riesgos psicolaborales

Cronología

– Miércoles 15 de marzo, la diputada Camila Vallejo se reúne con los ministros del Interior y de la Secretaría General de la Presidencia, Mario Fernádez (DC) y Nicolás Eyzaguirre (PPD) “a quienes informó que su partido impulsará un proyecto para reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales.

– Jueves 16 de marzo, la diputada Karol Cariola agrega en relación al proyecto de Vallejo, que el proyecto modifica los artículos 21 y 22 del Capítulo IV del Código del Trabajo. Además, en el artículo 21 se elimina la palabra “efectivamente”.

– 5 de abril, diputados declaran admisible proyecto que rebaja jornada laboral. 41 se manifestaron a favor, 21 en contra y 9 abstenciones.

– 12 de julio, la diputada Camila Vallejo, la Presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores, Bárbara Figueroa, y dirigentes del Sindicato de la Construcción emplazan al presidente de la Comisión de Trabajo, Osvaldo Andrade, para que ponga en tabla la discusión del proyecto que busca reducir la jornada laboral.

Datos comparativos

A favor

– La diputada Vallejo afirma que “en países como Holanda o Suecia, donde la fuerza laboral es la misma, trabajan 10 horas menos semanas y producen mucho más que nosotros”. Agrega: “en términos globales los países que han aplicado eso mejoran sus niveles de productividad”.

– Por otra parte, Vallejo señala que el proyecto tiene que ver con el “bienestar social, la calidad de vida de la gente y la felicidad de nuestro pueblo”.

– Chile es el quinto país de la OCDE que más tiempo le dedica a la jornada laboral. Son en total 1987 horas semanales.

– Gonzalo Durán, economista de la Fundación SOL, sostiene que los principales países de la OCDE han aumentado su productividad de manera línea y son países en los que la jornada de trabajo se redujo a 35 horas y eso tiene mucha relación con la manera en cómo se hacen estos pactos. Agrega que estos logros se han dado en el contexto de la acción de los sindicatos y la consecuente negociación.

– Luis Baños, en una columna de opinión en El Mostrador (26 de marzo de 2017), afirma que “la evidencia muestra que los países con un PIB y una productividad más altos son también aquellos donde menos horas se trabaja”. En 2016 en Chile se trabajó en horas, 1988 horas, Alemania 1371 horas, Holanda 1419 horas y Noruega 1424 horas.

– Ramón López y Javiera Petersen, CIPER del 11-05-17, sostienen basado en la teoría económica, que la disminución de la jornada de trabajo implica un aumento del salario por hora. Teóricamente esto tiene como consecuencia la disminución de la demanda, lo cual también correlativamente implica un aumento en la oferta de trabajo. Aumentaría el número de empleos en un número entre 200 y 300 mil.

En contra

– Rodrigo Valdés, Ministro de hacienda en esa fecha, señala que lo que hay que hacer es ser más productivo para trabajar menos horas.

– Mario Waissbluth, fundador de Educación 2020, señala que un acortamiento de la jornada de trabajo va a implicar contratar un 12.5% más de trabajadores para mantener la misma producción.

– Carolina Grunwald, economista de Libertad y Desarrolla, sostiene que acortar la jornada laboral no aumentará la producción. O también dicho, no explicaría “la baja productividad de los trabajadores chilenos”. Agrega que los ejemplos europeos responden a condiciones socioculturales distintas y significativamente determinantes. Más bien propone que a través de la flexibilidad del trabajo el propio empleado puede acortar su jornada de trabajo en la medida que se garantiza la productividad.

– De acuerdo a la Comisión Nacional de Productividad (CNP), Chile tiene la productividad estancada hace unos 15 años.

Conclusiones

– La posibilidad que la jornada de trabajo sea reducida a 40 horas semanal coloca a Chile dentro del rango de países desarrollados que ha establecido ese límite particular de horas.

– EL proyecto de ley apela a dos argumentos. Uno de carácter científico el cual señala que en la medida que las personas trabajen menos, y por tanto puedan destinar otras horas del día a diferentes actividades, esto puede mejorar su calidad de vida. Eso parece correcto y consistente. El segundo argumento es de carácter valórico y político. Cómo mejorar las condiciones del trabajo y mejorar las condiciones de vida de la/o trabajadora/es como un fin en sí.

– Los argumentos economicistas pueden ser contradictorios y no dejan de ser parciales por la ausencia de la variable subjetiva, la cual si está presente, por ejemplo, en el enfoque de los riesgos psicolaborales en el trabajo, de respetada validez científica en el mundo.

– Suecia es el país donde se han realizado experimentos para recortar la jornada de trabajo a 6 horas. Los resultados son dispares. En algunos casos las personas reportan significativas mejoras en su propio bienestar. En otro no, básicamente por la acumulación de trabajo. Tal vez, los trabajos rutinarios puedan la/os trabajadora/es verse beneficiados, no así cuando la tarea es ambigua. Sin duda que el enfoque de riesgos psicolaborales puede ser un aporte para establecer más distinciones. Esto es, en principio, la reducción de la jornada de trabajo tiene un límite dada la coexistencia de otras variables tanto externas, como las del propio trabajador/a, para explicar el bienestar o la calidad de vida en el trabajo.

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